Luis Abadi
Luis Abadi. Humo
Por Leandro de Martinelli
En el principio estuvo el choripán. Un corte mariposa, mariposas de estómago, una cortina de humo que revela detrás un patrimonio gastronómico inmutable, que quiere ser inmutable, como todo folklore. Luego hubo una ordenanza que quiso prohibir la zamba, el sapucay, el polvo de parado, el choripán de cancha. La ordenanza es una poda porque la raíz del chulengo con ruedas, el que oxida chorizos a tres cuadras de la cancha, llega hasta la revolución sanmartiniana, hasta Belgrano y la bandera cosida a mano, es el corazón del Martín Fierro. Ahí están, en las fotos de Luis Abadi, esas imágenes hechas un puchero de gallina: vigilantes que se pasan al patio a pisar los pollitos. Cobanis que van al chulengo para hacer un consumo telúrico en contra de toda ordenanza, de toda línea bajada desde la alzada del caballo de un comisario.
Ordenanza: Suspender el otorgamiento de los permisos de uso del espacio público para el ejercicio de la actividad de elaboración y expendio de productos alimenticios Categoría III”.
Traducción: Prohibir la venta de choripán cuando hay partido.
Pero al resguardo de la tradición, del instinto básico, del deseo, el malhechor y el largo brazo de la ley se juntan en medio de una niebla de grasa y brasa a seguir tramando la cultura. ¿Sabe algo esa ordenanza municipal sobre la potencia del choripán? ¿Sabe que un solo choripán -cien gramos de carne y cosas embutidas- puede saciar a un cuerpo de 100 kilos? ¿Sabe la ordenanza que cien choripanes pueden saciar a diez toneladas de gente? ¿Sabe acaso que desde la cosmogonía futbolera el choripán podría acabar con el hambre en el continente africano? Lo que sabe la ordenanza de sí misma, lo que no puede decirse, es que es incumplible. Porque en un choripán hay un acumulado de afecto que ninguna ley desengrasante podrá jamás combatir. Eso está en las fotos de Luis Abadi. ¿No ven los vigilantes que hay hombres y mujeres que empuñan un choripán con los mofletes llenos, con los ojos llenos? ¿No huelen los sabuesos a esos piringundines donde la gente, antes del partido, va y se juega la guita a la parrilla? ¿Por qué no los persiguen? Es ocupación indebida del espacio urbano ¿Por qué nos los reprimen? Es venta ilegal ¿Por qué no los cagan a palos como cagan a palos a los negros que venden anteojos truchos y riñoneras? ¿Eh?
Un día de 2014, a las 14, poco antes de que se jugara la final entre Argentina y Alemania, Beatriz Sarlo fue a un museo a ver una nueva colección pero el museo estaba cerrado. Habló con un director de museos de Alemania que le dijo que en su país jamás cerraría ningún museo ni cancelarían ningún espectáculo por respeto a la libre elección. Más enojada, habló con un director de museos de Brasil, que le dijo que en San Pablo, durante el mundial, nunca se cerró ningún museo, porque además Petrobras, el sponsor de la selección brasileña, pidió que los mantuvieran abiertos. Sarlo hace una bromatología del museo. Lleva blanco el delantal, lleva una planilla de AFIP bajo el brazo. Quiere hacerte un nudo con la cadena de frío. Tiene razón, como siempre.
Proyecto de investigación I: Averiguar cuántas víctimas se cobró el choripán para justificar una ordenanza así.
Proyecto de investigación II: Averiguar si detrás de esa ordenanza no hay una conspiración gastronómica. Las conspiraciones siempre van contra las creencias populares con la idea de fundar nuevas.
Una nota de Clarín dice que "debemos observar si la parrilla donde se preparan los choripanes se encuentra limpia, o si el personal la limpia con frecuencia. Además, hay que fijarse si la persona que nos atiende tiene uniforme limpio, cabello recogido, sin anillos, pulseras; y si tiene las uñas cortas y limpias". Jajajajajajajaja. La foto de Abadi, la de los canas comiendo en el puesto, son el meme de ese texto de Clarín.
Sigue dando consejos Clarín: "Es importante ver si quien cobra es una persona distinta de quien sirve el choripán, y si, en caso de ser la misma persona, si ésta utiliza guantes descartables y con una mano reciba dinero, y con la otra sirve el choripán en una servilleta de papel o plato de plástico. Tiene que utilizar pinzas o utensilios limpios."
El VAR del choripán va a arrojar toda una serie de contubernios entre vecinos, comerciantes, bromatólogos y dirigencia futbolística. La ordenanza viene a rascarles la espalda a esos conspiradores, a decirles que sí, que tienen razón, pero que si quieren sacarlos que vayan ellos porque acá, en este espectáculo, hay consenso, que hasta los de Asuntos Internos comen choripán, que la única grieta de esa nobleza gaucha es la que abre el cuchillo en el pan antes de clavar la mariposa. ¿Vieron esas caras? Reabren el Italpark.
Luis Abadi (Buenos Aires, Argentina 1975)
A través de sus grandes exhibiciones en las calles de Buenos Aires se conecta con los espectadores de una forma directa, sin intermediarios. Es oportunista al fotografiar y al compartir con el publico. Su obra explora el limite entre lo privado y lo publico. Desafía lo establecido. Cuestiona. Su modus operandi puede definirse como mixto. Puede desempeñarse con total naturalidad en ambientes institucionales y en modo GUERRILLA.
Con el Proyecto Yeka expuso a cielo abierto en varios puntos de país. En Buenos Aires, comenzó en la “Plaza del Lector” de la Biblioteca Nacional luego expuso colgado de los andamios de la Administración de Parque Nacionales en la Plaza San Martin. Viajo por Mendoza, Salta, Jujuy y Mar del Plata. También realizo instalaciones en el Centro Cultural Konex y el UADE Art Institute.
Exhibió un corte del Proyecto YEKA en la emblemática Fotogalería del C.C. Ricardo Rojas curada por Alberto Goldenstein.
De forma colectiva el YEKA se exhibió en el CC. Kirchner. En Rusia, Italia, España, Polonia, Republica Checa, Egipto y próximamente se exhibirá en Holanda.
Realizo instalaciones independientes desafiando a ARTE BA, Buenos Aires PHOTO y la galería Ruth Benzacar. Planteando estímulos que al mismo tiempo cuestionan y proponen una alternativa posible de inclusión y democratización.
Expone periódicamente sus “Libros de Artista” en el MOMA PS1 de Nueva York, en el Stand Argentino curado por Pedro Roth. También en la FELIFA de Buenos Aires. Su primer libro editado, “Colores en la piel” fue presentado en el MALBA. Luego consiguió que el público financie su segundo libro el del “Proyecto Yeka”, a través de una red social de financiamiento colectivo.
Participo como “invitado especial” del NANO Festival desarrollado en la Fototeca Latinoamericana (FOLA) de Buenos Aires.
Ganador del segundo premio del Salón Nacional de Fotografia 2016.
Seleccionado en el Salón Nacional de Instalaciones y Nuevos Medios en 2015. Ganó la beca del Fondo Nacional de las Artes a la Fotografia 2007 y su “Proyecto Yeka” fue declarado de interés cultural por el Ministerio de Cultura de la Nación.
Es técnico en administración de empresas en UADE. Asistió a la Escuela Argentina de Fotografía, se gradúo en Ontología del Lenguaje y se formo en Programación Neurolingüística. Asistió a las clínicas de Marcos Adanida y Fabiana Barreda.
Muchas de las imágenes que se exponen aquí fueron publicadas en el fanzine “Choripan en Ciuidad de Buenos Aires, Argentina”, de Luis Abadi, Punta Lara Ediciones, 2019.